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Madrid,
capital de los Austrias:
Madrid,
sede estable de la monarquía a partir de Felipe
II, fue villa valorada por la familia real de los
Austrias. Como muestra, dos importantes museos monasterios,
reliquias de pasadas glorias.
Museo Convento de las Descalzas Reales:
El antiguo palacio de don Alonso Gutiérrez
fue transformado, gracias a la iniciativa de doña
Juana de Austria, en convento de clarisas a
partir de 1556.
La iglesia conventual dede su fachada a
Juan Bautista de Toledo y, en su interior, conserva
el sepulcro de su fundadora obra de Pompeo Leoni.
En el museo destaca el conjunto de pintura flamenca,
italiana y española del siglo
XVII. La suntuosa escalera del palacio, decorada
con frescos atribuidos a Antonio Pereda, da paso
al claustro alto, al que se abren numerosas capillas.
Destacar también la magnífica colección
de tapices, pertenecientes a la serie "El triunfo
de la Eucaristía", que se realizó
según cartones de Rubens.
El museo conserva también un valioso conjunto escultórico.

Museo del Monasterio de la Encarnación:
La
arquitectura de este monasterio de agustinas recoletas,
fundado en 1611 por Margarita de Austria, acabó
marcando un nuevo modelo que se dio en llamar "barroco
madrileño".
El interior del templo se decoró con frescos pintados
en el siglo XVIII por los hermanos González Velázquez
y Francisco Bayeu. Destaca, también, el gran cuadro
que preside el altar mayor, realizado por Vicente Carducho.
El Museo alberga una magnífica colección
de pintura española del siglo XVII.
Una de las estancias más representativas del conjunto
es el relicario, que guarda unas setecientas piezas, la
mayoría de los siglos XVII y XVIII, y se considera
uno de los más importantes del mundo.
Famosa es la reliqui de San Pantaleón, en la que
se conserva su sangre coagulada y que cada 27 de julio
de cada año recupera su estado líquido.

