
Plaza
Cervantes
Auténtico
centro de la ciudad, lo primero que llama la atención
de la Plaza de Cervantes, también conocida por su antiguo
nombre como 'Plaza del Mercado', son sus grandes
dimensiones; 16.000 metros cuadrados. De planta
rectangular, las medidas de sus lados son de 800 x 200 metros.
Aunque
en ella se ubicaba el mercado y era sede de la feria
que, desde tiempos de Alfonso X que concedió
a la entonces villa este privilegio, tenía lugar en
la ciudad cada 24 de agosto, festividad de San Bartolomé,
originariamente no era un lugar de unión sino de separación
entre la aljama judía y los barrios cristianos.
Su
ubicación se convertirá en el centro
de la ciudad con la fundación de la Universidad.
Sin embargo, también entonces será frontera,
esta vez entre la ciudad universitaria y la ciudad civil.
A este hecho se achaca una de sus peculiaridades; que
sólo sea porticado uno de sus lados, el correspondiente
a la antigua zona comercial.
A lo largo de su larga historia ha sufrido numerosas modificaciones
y de cada una de la épocas guarda algún vestigio.
Su
habilitación como paseo público se realizó
en el año 1840 y, desde entonces, se le han
ido añadiendo diferentes elementos que la adornan.
Su apariencia actual la alcanzará alrededor
del año 1977.
Sobresale,
casi en su centro geométrico, el Monumento a Miguel
de Cervantes, obra del escultor italiano Carlo Nicoli
y que se inauguró el 9 de octubre de 1879.
Posteriormente, en 1994, el pedestal sobre el
que se encuentra la estatua de este insigne escritor hijo
de la ciudad fue completado con unos relieves del escultor
Pepe Neja.
Más
al fondo encontramos el llamado "Quiosco de la Música",
diseñado por el arquitecto Martín Pastells
y cuya obra fue realizada por la Fundición Lebrero
de Madrid. Su instalación se comenzó el
18 de diciembre de 1897 y se concluyó el 11 de abril
del año siguiente.
A
uno de sus lados tenemos el "Círculo de Contribuyentes",
fundado en 1893 y construido en 1901 según diseño
de Martín Pastells. La fachada, realizada en
ladrillo rojo, es de estilo neomudéjar. En su interior
destaca el Salón Noble, decorado con lienzos
de Félix Yuste y en cuyo techo se puede observar
una pintura de Samuel Luna López fechada
en 1906.
Numerosos
edificios de interés e importancia la rodean. Al fondo
está la Capilla del Oidor y los restos de la
parroquia de Santa María la Mayor. En una de
sus esquinas se encuentra la Oficina de Turismo, antiguo
colegio de Santa Catalina de los Artistas y Físicos,
y en la opuesta comienza su famosa y peculiar Calle Mayor.
En ella también podemos encontrar el Ayuntamiento
y el Corral de Comedias.

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