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El
Palacio Arzobispal
Será el arzobispo don Ximénez de Rada el que, en 1209,
ordenará el inicio de las obras del Palacio Arzobispal, que
adoptaría la forma de una fortaleza mudéjar. Pocos años después
sufriría el primero de los incendios que durante toda su historia
se han ensañado con él.
Posteriormente, el arzobispo don Pedro Tenorio reconstruirá
el edificio y lo fortificará. Se le dotó en esta época
de un patio de armas de más de 2 hectáreas de superficie y
de planta rectangular. Lo rodeaba por una muralla con veintiún
torreones; todos de planta rectangular menos la albarrana,
situada en ángulo NW, de planta pentagonal, y el adjunto a
ésta que era de planta semicircular. Destaca el llamado "torreón
de Tenorio", que ha llegado a nuestros días. 
Ya en el siglo XV, don Juan Martínez Contreras edificará
la parte más importante del Palacio que ha llegado a nuestros
días. A él se debe su ala oriental, adornada con amplios ventanales
góticos, el Antesalón y el Salón de Concilios. Estos dos últimos
estaban comunicados por un gran arco túmido y cubierto por
un cubierto por un formidable artesonado gótico-mudéjar.
En 1524, el arzobispo don Alonso de Fonseca encargará
al famosos arquitecto Alonso de Covarrubias la construcción
del ala occidental con sus patios y su magnífica escalera.
Su sucesor, el cardenal Tavera, terminaría las obras
por él empezadas. 
El conocido como Patio de Fonseca o de Covarrubias
tenía planta rectangular con arquerías rebajadas en el piso
bajo y dinteles en el superior, todo ello labrado en maravillosa
filigrana plateresca. En un lateral se abría la escalera
de honor, decorada suntuosamente mediante almohadillado
con bajorrelieves. Hoy los restos de esta escalera se pueden
contemplar, reconstruidos, en el Museo de la Catedral-Magistral.
Además, otros dos patios, hoy también desaparecidos, completaban
el conjunto. Uno, llamado del Aleluya, tenía una sola
crujía con arcos platerescos y escudos del arzobispo Fonseca.
El otro, rodeado por tres crujías que sumaban 82 columnas,
era conocido como el de la Fuente por una pila que había en
su centro.

El conjunto se cerraba, en el lateral sur, con la llamada
Fachada del Ave María, que era de estilo herreriano
y se abría a un hermoso jardín llamado del Vicario.
El palacio fue residencia de generaciones de reyes y cuna
de príncipes. Nació la hija menor de los Reyes Católicos y
futura reina de Inglaterra, Catalina de Aragón y también
el emperador alemán Fernando, hijo de Juana "la Loca".
Se realizaron multitud de sínodos y concilios y en él se repartieron
"Al Andalus" los reyes de Castilla y Aragón en el conocido
como "Tratado de Alcalá". Se celebraron Cortes en el
año 1348 y entre sus muros fallecieron varios arzobispos de
Toledo y el rey de Castilla Juan I. Destacar, también, que
en él tuvo lugar primera entrevista entre los Reyes Católicos
y Cristóbal Colón.
En 1939 un incendio pavoroso lo destruiría casi completamente
y arrasaría todo el archivo documental que en él se contenía.
El paso del tiempo y los avatares poco nos han dejado de esta
construcción.
La fachada principal, que da al primer patio, es de
gran sencillez dentro del estilo renacentista. Está dividida
en dos cuerpos, siendo el bajo de sillarejo, con dos pisos
de ventanales platerescos a los que se une una galería superior
de arcos geminados de medio punto. El conjunto se encuentra
cerrado por una reja de hierro fundido, realizada en Bélgica
en el S. XIX.
Sobre la ventana central vemos un sobrecargado escudo barroco
de terracota, que reemplazó al imperial de Carlos V. El blasón
es el de un hijo de Felipe V, primer Borbón que sustituye
a la dinastía centroeuropea. 
En el ala oriental, donde se encontraba el ya mencionado Salón
de Concilios, se realizó, en el S. XIX, una importante restauración
en su exterior e interior por Juan José Urquijo y Manuel
Laredo, siguiendo el estilo neomudéjar. Las ventanas nos
muestran un bello juego de tracerías de formas neogóticas.
En el año 1991, Alcalá vuelve a tener obispado propio. Don
Manuel Ureña, primer prelado de la nueva diócesis, inicia
un proceso de restauración del edificio para ser su sede episcopal.
En 1997, se inauguró la restaurada capilla neogótica que sustituye
al desaparecido Salón de Concilios. En el piso inferior, se
ha realizado un moderno salón de actos.

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