
El
Monasterio de San Bernardo
Tal vez sea, desde el punto de vista artístico, el más importante
de los conventos de clausura de Alcalá. Fue fundado por
el cardenal Bernardo de Sandoval en 1613.
En principio atribuido a Sebastián de la Plaza, parece ser
obra del arquitecto Juan Gómez de Mora, que tomó como modelo
el templo romano de Santa Anna dei Palafrenieri. El alcalaíno
Sebastián de la Plaza sí colaboraría en la obra pero no
como responsable.
Para la edificación de este monasterio se compraron los
terrenos del antiguo barrio morisco de la Almenara. Como
resultado, quedó libre un espacio, denominado la plaza de
las Bernarda, compuesto por el Palacio Arzobispal, el Convento
de la Madre de Dios y el propio Monasterio.
La fachada principal, que destaca por su sencillez; está
realizada en ladrillo y divida horizontalmente por tres
cuerpos; los dos primeros unidos por aletones.
En el cuerpo inferior, se abren tres puertas que dan la
sensación de que la iglesia se compone de tres naves, lo
cual no es así, pues las entradas laterales se corresponden
con dos capillas adosadas. La puerta principal es de arco
de medio punto con pilastras clásicas. 
En el cuerpo central encontramos una hornacina, rematada
por un frontón triangular, que contiene una estatua de San
Bernardo, atribuida a Juan Bautista Monegro y a Manuel Pereira.
A ambos lados la franquean, de forma simétrica, dos óculos,
dos blasones de Sandoval y sendos huecos adintelados con
balcones de hierro. En el cuerpo superior, flanqueado por
aletones, encontramos de nuevo el escudo del cardenal Sandoval
rematado por un frontón triangular.
El interior sorprende por su riqueza ornamental, frente
a la austeridad de la fachada. Se entra a él a través de
un pequeño atrio y la planta es elíptica. Cubre toda esta
planta una gran cúpula decorada en su interior y sin trasdosar
al exterior. Un anillo separa la cúpula del tambor de la
iglesia, rodeado en su piso superior por un corredor o tribuna
que se manifiesta al interior del templo por un juego de
balcones de hierro, similares a los de cualquier casa antigua
de Alcalá y coronados por el escudo del fundador. Este corredor
se comunicaba con el Palacio Arzobispal.
El alzado y la tribuna son arquitrabados y de gran sencillez.
En la periferia hay cuatro capillas de planta elíptica,
que se alternan con otras tres rectangulares.
A través de dos angostos túneles que, a su vez, se ramifican
hacia los púlpitos, creando una atmósfera laberíntica, se
accede de las capillas al presbiterio. Éste, en lugar de
retablo, contiene un baldaquino a cuatro faces, o lo que
es lo mismo, dispuesto para oficiar cuatro misas simultáneamente.
Obra del hermano Bautista, está inspirado en el túmulo funerario
de Margarita de Austria diseñado por el Greco, y realizado
en madera policromada y sobredorada.
Detrás del baldaquino tenemos las dos rejas del coro, alto
y bajo, que nos separan ya de la clausura.
Los tres muros de la capilla principal, la que contiene
el tabernáculo, están cubiertos con lienzos de Angelo Nardi,
pintor toscano de gran renombre en la época que llegó a
serlo en la corte de Felipe II, al que se le encargó en
exclusiva la decoración pictórica de la findación. Esta
tarea la llevó a cabo de 1619 a 1620.
Las
otras seis capillas laterales también están presididas por
pinturas ,de este autor, de grandes dimensiones rematadas
en medio punto. Respecto a la clausura no es menos interesante
que el templo. Dos claustros, coros, varias escaleras, la
sala capitular, el archivo, la cripta y en la huerta, la
puerta de Burgos, única puerta medieval conservada de las
murallas de Alcalá.
Este monasterio tiene la calificación de Monumento Histórico-Artísitico
desde 1924.
Sufrió notables desperfectos durante el incendio del Palacio
Arzobispal de 1939. Actualmente, ya restaurado, alberga
entre sus paredes el Museo del Monasterio Cisterciense de
San Bernardo.