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Fachada de la Universidad
Veinticuatro
años después de la muerte de Cisneros se empezará cumplir
su profecía; "otros harán en piedra y mármol lo que yo
he construído en barro". En 1537 se inician
las obras de la fachada de la Universidad que serán terminadas
en 1553.
El proyecto corre a cargo del arquitecto Rodríguez de Hontañón,
arquitecto mayor de las catedrales de Salamanca y Toledo.
La parte escultórica corresponde a Jerónimo Rodríguez, Antonio
Sánchez, Alonso de Salcedo, Guillén de Juni, Ámese Guillén
Ferrán y Juan de Hermosa, entre otros.
La fachada, realizada principalmente en piedra caliza
de Tamajón (Guadalajara), está compuesta por tres cuerpos,
el primero formado por una galería de arcos de medio punto,
y tres calles verticales delimitadas por columnas y pilastras
con grutescos. Además, dos alas laterales, de sólo dos cuerpos
y cuyas alturas no coinciden con las del centro, completan
la obra. De las cinco calles verticales, la central es la
más rica en decoración.
La puerta, de arco adintelado con archivoltas planas
en degradación y un cordón adintelado, está enmarcada por
parejas de columnas de fustes estriados y capiteles derivados
del corintio sobre alto plinto. En las enjutas hay sendos
angelotes desnudos con guirnaldas. Y otros dos, en la clase,
sostienen la leyenda "AÑO-1543".
A ambos lados de la portada, encontramos cuatro ventanas en
cuyos frontones triangulares, y dentro de medallones, aparecen
representados los padres de la Iglesia Católica (San Ambrosio,
San Gregorio, San Jerónimo y San Agustín). Están cerrados
por recias rejas forjadas por Pierre de Hayavera.
Aún hay otros dos ventanales en los extremos, situados a mayor
altura, enmarcados por cariátides y con un enrejado que rematan
las armas de Cisneros.
El segundo cuerpo también está delimitado por dos pares
de columnas con fustes decorados. A cada lado de las más exteriores,
dos titanes, realizados por Claudio de Arciniega, las
sostienen.
En el centro tenemos un ventanal en cuyo frontispicio hay
un medallón en el que aparece San Ildefonso, santo al que
está consagrado el Colegio Mayor y patrono de los arzobispos
de Toledo. A los lados, dos bellos blasones de Cisneros, escudo
que tomó la Universidad como suyo propio.
A ambos lados del ventanal principal, encontramos otros dos
en cuyos medallones, enmarcados por clípeos, están
representados San Pedro y San Pablo, en cada uno y que sujetan
respectivamente las llaves y la espada. 
Completan este cuerpo dos ventanales más a cada extremo también
enrejados y ricamente decorados.
En el tercer cuerpo, entre parejas de columnas, hay
un escudo imperial de Carlos V, flanqueado por las
columnas de Hércules y dos cruces de San Andrés.
En los intercolumnios se hallan dos figuras; Perseo
con la medusa en su mano, y Andrómeda peinándose y sosteniendo
un pájaro en su mano izquierda (ambas son obra de Nicolás
Ribero).
Remata este cuerpo el frontón triangular en cuyo tímpano
hay un busto del Padre Eterno en actitud de bendecir y con
la bola del mundo en su mano izquierda. Esta escultura es
la de mayor tamaño de la fachada y fue realizada en 1552 por
el entallador salmantino Juan Guerra.
Festonean el frontón cuatro figuras humanas unidas por guirnaldas
de frutas; las de la izquierda son dos varones, uno joven
y otro viejo, y las derecha dos mujeres, también una joven
y otra más vieja, en representación del paso del tiempo. Remata
el frontón una gran cruz con el anagrama XPS en el centro.
Sobre los diez ventanales superiores aparece algunas reminiscencia
del gótico: las gárgolas, esculpidas por Juan de Miera,
en las que se mezclan diez fantasías animales y cuatro humanas.
En el vértice, los restos de una custodia, símbolo de Cristo,
con lo que el conjunto nos podría recordar al Apocalipsis
de San Juan cuando habla del final de los tiempos.
A la misma altura, una balaustrada con 12 antorchas
que nos sugieren las lenguas de fuego de Pentecostés, símbolos
del Espíritu Santo y, al mismo tiempo, imágenes del saber
de la Cristiandad. También son finísimos los grutescos de
las pilastras cantones.
La fachada está coronada por un sobrio balaustre con
bellos florones, especialmente los que limitan el cuerpo central.
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