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Ermita de San Isidro
La
Ermita de San Isidro fue fundada por Juan Castillejo
en el año 1650 y encomendada a la Hermandad
de los Labradores.
Inicialmente,
quedaba situada extramuros de la ciudad en un solar
próximo al antiguo cementerio judío. En aquella época,
sólo se abría el día 15 de mayo de cada año,
fecha de la festividad del santo patrono en la que se realizaba
una procesión y se celebraba una romería en los campos que
la rodeaban.
Con
el paso del tiempo, y debido al fuerte crecimiento urbanístico
del Alcalá, la ermita quedó finalmente fue absorbida por
la ciudad y, en 1967, pasó a ser parroquia
de una nueva barriada.
La construcción, de altura considerable, está
realizada en ladrillo y con los característicos
cajones de tapial.
La
iglesia, de planta de cruz griega, tiene un curioso
retablo "fingido", pintado al fresco, que sustituye
al original que desapareció tras la toma de la ciudad por
los franceses en el siglo XIX.
La obra es de Manuel Laredo, autor del cercano Palacio
de Laredo, y está fechada en 1885. Representa, en un
atrevido juego de perspectivas, una prolongación de la
capilla simulando la terminación o remate de ésta
en un ábside semicircular. En el centro, un tabernáculo
cubierto por un cupulín elíptico, todo ello imitando mármoles
y jaspes, y bajo él la imagen de la Inmaculada Concepción.
A cada lado de la composición encontramos las figuras de San
Antonio Abad y de Santa Bárbara.

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