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Ermita
de los Doctrinos
La pequeña Ermita del Santo Cristo de los Doctrinos, fue construida
en 1255. La tradición cuenta que se construyó al aparecer
la figura de un pequeño Cristo crucificado con ocasión de
unas reparaciones que se estaban realizando en la muralla
que por ahí pasaba.
En un principio se denominó ermita del Cristo de la Misericordia,
hasta que pasó a llamarse "de los Doctrinos" cuando, en 1581,
el licenciado Juan López de Úbeda instaló en ella un
seminario para la enseñanza de la doctrina cristiana para
niños. Éstos se sentaban en dos larguísimos bancos
de madera, con respaldo y asiento de una sola pieza, de los
que actualmente sólo se conserva uno.
En 1661 se funda en ella la Cofradía del Cristo de los
Doctrinos, una de las más antiguas de la ciudad.
Tuvo que ser reconstruida en 1702, al hallarse en ruina
la primitiva edificación. 
Se la considerada tradicionalmente cuna de dos de las órdenes
religiosas más importantes de nuestro Siglo de Oro: los jesuitas
y los calasancios.
No se puede afirmar con certeza que en ella viviera San
Ignacio de Loyola durante sus tiempos de estudiante de
Alcalá, pero sí que en el patio trasero de la ermita, el llamado
Corral de Mataperros, fuera el lugar donde se instaló
provisionalmente el primer Colegio de la Compañía.
Lo mismo ocurre respecto a San José de Calasanz: no
hay constancia de su presencia, no sólo en este lugar sino
que incluso en la propia ciudad de Alcalá, a pesar de que
la tradición así lo afirma.
Exteriormente el edificio, situado al final de la calle de
los Colegios, es de aspecto sobrio, aunque formando un conjunto
armonioso con la vecina plaza de los Doctrinos. Destacar los
dos escudos de Cisneros sobre la puerta y el gracioso reloj
de sol con la inscripción "HOMO VELUT UMBRA FUGIT".
El templo es de una sola nave y tiene una esbelta cúpula entre
ésta y la capilla mayor, cerrada por una reja fechada en 1702.
Preside la capilla la magnífica talla de madera del llamado
Cristo de la Misericordia. Esta obra, que se ha atribuido
al jesuita Domingo Beltrán, está labrada en madera
americana de satín con el cabello en ébano y habría sido realizada
en 1590. Es también llamado Cristo Universitario porque
a él se encomendaban los estudiantes en época de exámenes.
En el muro meridional de la capilla, empotrado a él,
encontramos el sepulcro renacentista de doña Catalina de
Gamboa y Mendoza, con figura en posición orante labrada
en alabastro. La lápida afirma que murió virgen a la edad
de 13 años, no correspondiendo la figura con esta descripción,
por lo que seguramente hubo en algún momento un cambio de
escultura, posiblemente por una similar pero decapitada que
se conserva en el patio y que por su tamaño y forma es más
acorde con la descripción anteriormente citada.
El presbiterio se completa con varios relicarios, entre
los que destacamos un Lignum Crucis.
En la sacristía y el jardín se ha reunido un
pequeño museo, entre cuyas piezas habría que destacar
un bajorrelieve de Cisneros del s. XVI, dos bustos de los
Santos Niños del s. XVII y un crucificado de madera, de estilo
gótico popular del S. XIV y una colección de variados objetos
litúrgicos de muy diversas épocas. En pintura, varios lienzos
de desigual valor, entre los que resalta una Mater Amabilis,
pintada al estilo de Sasoffeato, y dos cuadros de los Santos
Niños del s. XVII.
El
patio de la ermita, denominado Corral de Mataperros,
al parecer porque en él se enterraba a los que morían fuera
de la Iglesia: suicidas, ajusticiados y accidentados, ha sido
recientemente convertido en un evocador jardín decorado por
cuatro quimeras aladas, procedentes del Palacio Arzobispal,
y una escultura de San Diego de Alcalá, regalo del alcalde
de la ciudad norteamericana de San Diego de California.
La capilla es fácilmente visitable pues abre al culto todos
los días en horas de luz solar. Para visitar sacristía y patio
es necesario contactar con la Cofradía.
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