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Convento
de Santa María Egipciaca
El Colegio de Franciscanos Capuchinos de Santa María Egipciaca
fue fundado en el año 1612.
La
obra se empezó a realizar, ese mismo año, en una finca situada
a las afueras de la ciudad. A causa de lo poco propicio de
aquel lugar, los frailes se trasladan en 1657,
con la ayuda económica de fray Manuel de Vitoria, a
unas casas situadas en la calle Santiago. Será
allí donde, en 1659, y bajo el mecenazgo de don
Vicente López, construirán su definitivo convento.
El
edificio se atribuye a don Pedro de Aguilar, que sería
el maestro que diseñó el edificio y dirigió la obra que finalizaría
en 1663.
La austera fachada de la iglesia está realizada en
ladrillo y en ella destaca un relieve en el que están
representados San Zósimo dando la comunión a Santa María
Egipciaca. Sobre la hornacina, en cuyo interior está
el relieve, podemos ver una ventana rectangular de reducido
tamaño con una vistosa vidriera.

La
nave, a la que se accede desde una puerta lateral, es
de planta rectangular con una sola nave, dividida en dos por
un arco toral que separa la nave de la capilla mayor. La primera
parte está cubierta con una bóveda de cañón con lunetos, y
la segunda, por su parte, por una bóveda de aristas. A ambos
lados de la nave hay capillas en hornacina. En la actualidad
es el salón de un restaurante.
El claustro, al este de la iglesia, se construyó alrededor
de un patio. Éste teine arcos de medio punto sobre
pilares, en la planta baja, y simplemente ventanas, en el
segundo piso.
El
Convento se cerró con la Desamortización y durante
muchos años estuvo abandonado. En la actualidad la
iglesia y el lado adosado a ella ha sido restaurado y está
ocupado por el ya mencionado restaurante. Las dos terceras
partes restantes del edificio no están en uso.

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