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Colegio Mayor de San Ildefonso y
la Capilla Universitaria
El Colegio Mayor de San Ildefonso comienza a construirse
el año 1501 por orden del Cardenal Cismeros
y será el núcleo matriz de la Universidad Cisneriana.
La obra fue dirigida por Pedro Gumiel, que ya en 1496
había empezado las tareas previas de explanación.La construcción
original, debido a la urgencias con la que hubo de trabajarse,
era de ladrillo, yeso y madera.
La actual construcción de sillería fue realizada por Juan
Ballesteros entre los años 1599 y 1601, que cumplió la
afirmación de Cisneros de que "otros harán en mármol y
piedra lo que yo construyo con barro".
La sencilla y elegante portada de Ballesteros está rematada
por una airosa espadaña con frontón triangular y dos
huecos donde en otros tiempos pendían las campanas realizadas
con el bronce de los cañones tomados por el cardenal en la
batalla de Orán. El Conde de Quinto, propietario del
edificio en el siglo XIX, se las llevó al colegio de los escolapios
de Caspe.
La portada está flanqueada por dos columnas jónicas y rematada
por un medallón rectangular con un bajo relieve en el que
se representa la imposición a San Ildefonso de la casulla.
A este santo está encomendada la iglesia patrono de la archidiócesis.
El interior es de una sola nave que se conserva prácticamente
como fue concebido en vida del fundador. Su planta de salón
está compuesta por dos elementos yuxtapuestos, separados por
un arco toral, que se cubren por sendos artesonados mudéjares
de madera. Estas techumbres están realizadas con la técnica
de par y nudillo y policromadas con dibujos "a candellieri".
El diseño geométrico es de lazo de a ocho, describiéndose
estrellas de ocho puntas, octógonos regulares y formas cuadrangulares.
Las esquinas se rematan en ochavos decorados con el escudo
de Cisneros.
La transición entre el muro y el artesonado se hace sobre
un friso de madera o arrocabe, decorado con cruces arbóreas
y representaciones de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso,
todo ello custodiado por arpías.
Los muros se cubren con yesos trabajados a gubia o cuchillo.
Se aplicó aquí el llamado "estilo Cisneros" que combina el
plateresco, el mudéjar y el gótico florido.
El lado de la Epístola sigue el estilo gótico tardío conocido
como hispano-flamenco o isabelino. Los arcos describen formas
mixtilíneas, trilobuladas, florenzadas y conopiales, acompañadas
por dibujos vegetales y sargas.
El lado del Evangelio dibuja vanos adintelados enmarcados
por pilastras decoradas "a candellieri". Sobre ellos, prosigue
el delirio geométrico caracterizado por los arcos mixtilíneos
que encuadran escudos del fundador. 
Ambos laterales están coronados por cresterías en yeso rematadas
por cruces arbóreas. Todo el conjunto está rodeado por el
cordón franciscano. En los extremos de las yeserías, dos arcos
rebajados sujetaban simbólicamente el coro que estaba instalado
sobre cuatro columnas a los pies del templo y que desapareció
en el S. XIX.
En la capilla domina el estilo renacentista, pudiéndose apreciar
elementos diversos como una fachada de vuelta redonda toledana,
pilastras "a candellieri" y arcos trilobulados. Estaba separada
de la nave por una soberbia reja de Juan Francés, desaparecida
tras la desamortización de Mendizábal.
El retablo está considerado obra de la escuela navarra de
Juan de Ancheta y se atribuye a su discípulo, Ambrosio de
Bengoechea. Procede de la iglesia de Quintanilla de Onésimo
(Valladolid), siendo su cuerpo inferior y sagrario obra moderna
que sigue la misma línea decorativa, aunque incluyendo el
escudo del fundador. Sustituye al original que el Conde de
Quinto hizo desaparecer en el S. XIX.
De las pinturas que decoraban la capilla nos queda una reproducción
de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso. La tabla original
es obra de Juan de Borgoña, autor del retablo de la Almudena
de Madrid y de las pinturas de la capilla mozárabe de la Catedral
Primada de Toledo. El original fue comprado por el millonario
estadounidense Algur Meadows, que donó su colección
de pintura española a la Universidad de Dallas en 1962. Actualmente,
esta colección, entre las que se encuentra el mencionado
cuadro, comprada hacia 1967, forma el Museo Meadows. 
Lo más sorprendente del cuadro es el rostro de San Ildefonso;
se trata, en realidad, de Cisneros, mecenas del pintor. Lo
podemos comprobar comparándolo con el sepulcro o con el retrato
del fundador que tenemos enfrente, lienzo del S. XX que está
basado en obras de la época. También se sospecha que los angelitos
del cuadro son las hijas de Borgoña que el autor quiso inmortalizar.
Recientemente se ha colocado un cuadro moderno que es una
alegoría del antiguo culto a las Santas Formas de Alcalá.
La talla del crucificado sigue el modelo del Cristo Universitario
de los Doctrinos. También destaca una sillería de coro barroca
adquirida para la iglesia.
La capilla sirvió como lugar de enterramiento para personajes
ilustres de la Universidad, entre los que se encuentran los
arquitectos José Sopeña y Pedro Gumiel, el célebre
médico de Felipe II, Francisco Vallés, el gramático
Antonio de Nebrija, gran parte de los profesores y
estudiantes de los primeros años universitarios y muchos de
los autores de la Biblia Políglota, sin olvidar a su propio
fundador; Cisneros.
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