Alcalá en el siglo XVIII. La Decadencia
En
los comienzos del siglo, durante la Guerra de Sucesión,
Alcalá tomará partido por el pretendiente borbónico y, aunque
es ocupada de forma transitoria por el Archiduque Carlos,
verá la triunfal entrada en la ciudad, en 1771, del rey Felipe V. Éste y su familia pernoctarán aquí en
su viaje de Aragón a Aranjuez. Cuatro años después, el rey
volverá a Alcalá a pasar su luna de miel con su nueva esposa, Isabel de Farnesio.
En 1706, el día 6 de agosto, sale en Alcalá el primer
periódico del que se tiene noticia. Aparece con el nombre
de la "Gaceta" y constaba de cuatro páginas sin titulares.
Tras la muerte del cardenal Portocarrero en 1709, quedará
vacante la sede durante cinco años, hasta que en 1715 es nombrado
arzobispo don Francisco Valero y Losa (1715-1720).
A éste le sucederá don Diego de Astorga y Céspedes (1720-1734). Posteriormente, será nombrado el cardenal-infante
don Luis Antonio de Borbón (1736-1754), hijo de Felipe
V, cuando éste contaba con ocho años. Nunca llegará a ordenarse
y abdicará para casarse con doña Teresa Vallabriga.
A él se debe el enorme blasón heráldico del Palacio
Arzobispal que sustituyó al del César.
Entre 1755 y 1771 ocupará la sede don Luis Fernández de
Córdoba, y, tras éste, el gran cardenal Francisco Antonio
de Lorenzana que restauró el rito mozárabe, mandó reedificar
la actual Puerta de Madrid en 1788, desvió el río Camarmilla,
que ocasionaba numerosas inundaciones, y construyó los puentes
de San Fernando y Torote.
En 1767, con motivo de la expulsión de los jesuitas,
la Universidad es trasladada al Colegio Máximo de éstos, dejando
así el Colegio de San Ildefonso, que se reservará,
a partir de ese momento, a alumnos nobles y ricos.
En 1780, por Real Orden de 27 de abril, se suprimen los
Colegios Menores para estudiantes pobres. Éstos se refundirán
en el de la Madre de Dios, que tomará el nombre de Colegio
de la Concepción.
El declive de la Universidad es ya incuestionable. No obstante,
éstos no son más que los últimos pasos de un proceso que había
comenzado hacía ya tiempo. Así, en 1725, se habían
dejado de impartir las asignaturas de medicina al crearse
en Madrid el Real Colegio de Medicina de San Carlos.
Por todo ello y a su vez, la Magistral va perdiendo el carácter
al que debía su nombre y, aunque conserva éste, se va convirtiendo
en una simple colegiata.
No obstante, en 1785 la Universidad de Alcalá será la primera
en conceder el grado de doctora a una mujer; Dª María Isidra
Quintana de Guzmán y de la Cerda, hija de los Condes
de Oñate y Marqueses de Montealegre. Nombrada miembro de la Academia Española en 1784, sus padres solicitaron que
fuese doctorada por la Universidad de Alcalá. El rey ordena que se le concedan los grados de Filosofía y Letras
Humanas por Real Orden de 20 de abril de 1785. Tras
examinarse, es nombrada doctora en un acto en el que se suprimió
el abrazo que el rector y los doctores debían darle en señal
de fraternidad, se supone que por motivos de "decencia".