La Alcalá del siglo XVI. El Cardenal Cisneros
Cisneros es nombrado Arzobispo de Toledo en 1495. Anteriormente había
sido el confesor de la Reina Isabel, sustituyendo
al cardenal Mendoza al ser nombrado éste arzobispo de Toledo
en 1492. Comienza con él uno de los momentos históricos más
importantes de Alcalá. Cisneros acometió numerosas y grandes
empresas y marcó de manera definitiva esta ciudad. 
En 1497 se compromete en la construcción de "La Magistral".
Para ello se decide la demolición de la vieja colegiata, que
amenazaba ruina y por la que el arzobispo Alonso Carrillo nada había hecho. El proyecto, que se inspiró en la catedral
primada de Toledo, fue terminado en el año 1514 y lo llevó
a cabo don Pedro Gumiel.
El rango de "Magistral" lo adquirirá, a petición
del propio Cisneros a la Santa Sede, en 1519, dos años después
de producirse la muerte de éste. El nombramiento se produce
el 1 de abril por bula otorgada por el Papa León X.
Este privilegio sólo lo compartió con Lovaina y exigía
que los canónigos tuvieran el grado de Doctor (Magíster)
y catedráticos de la Universidad.
Cisneros es también el artífice y creador de la Universidad
de Alcalá. Para ello solicitará al Papa autorización para
crear unos "Estudios Generales" y la facultad para otorgar
títulos. Con este fin, enviará a Roma en 1498 a Alfonso
de Herrera, abad de San Justo, y el 13 de abril el Papa
Alejandro VI otorgaba la bula por la que se confirmaban
y ampliaban los privilegios dados en su momento a Sancho IV
y también el de otorgar "grados" académicos y gozar
de las competencias de las universidades de su tiempo.
El nombramiento provoca la construcción del Colegio Mayor
de San Ildefonso, núcleo de la Universidad, y de su capilla
anexa del mismo nombre, y que serían terminados en 1508. La
construcción se hizo de manera rápida y se utilizaron el ladrillo,
el yeso y la madera y la obra también fue realizada por Pedro
Gumiel. Como el mismo Cisneros dijo; "otros harán en mármol
y piedra lo que yo construyo en barro".
El 18 de octubre de ese año se comienzan a impartir las clases,
siendo su primer rector don Pedro de Ocampo. En esta
primera etapa, se crearon 46 cátedras de materias relacionadas
con la Teología, las Artes Liberales, el Derecho Canónico
y la Medicina. Para ello se contaba con siete colegiales de
Salamanca y quinientos nuevos.
Además, en 1513 funda Cisneros siete colegios para
estudiantes pobres; el de la Madre de Dios, para estudiantes
de Teología y Medicina; el de San Pedro y San Pablo; el de
Santa Catalina o de los físicos; el de Santa Balbina o de
los lógicos; el de San Eugenio o San Ambrosio; el de San Isidoro
o de los gramáticos y el Hospital de San Lucas.
Posteriormente,
se fundaría el de San Jerónimo o Trilingüe y multitud
de colegios mayores o menores por particulares y órdenes religiosas.
Con esto quedará Alcalá convertida definitivamente en una
ciudad universitaria a la que ingresarán muchos e ilustres
alumnos como Tirso de Molina, Lope de Vega, Quevedo, Jovellanos etc. 
Acometería también el Cardenal, con el apoyo del Papa y la
reina Isabel, la reforma de los franciscanos. Fruto
de esta reforma, se fundarán tres conventos de religiosas
franciscanas o "clarisas"; el de San Juan de la Penitencia
(1508), conocido como "las juanas"; el de las Clarisas de
San Diego (1515),conocidas como las "almendreras"; y el de
Santa Clara (1515), reedificado en el siglo XVIII por doña
Beatriz de Silveira.
En el plano jurídico destaca la concesión por Cisneros, en
1509, del llamado Fuero Nuevo, compuesto por 142 leyes
y que sustituiría al Fuero Viejo del arzobispo Raimundo y
que regiría en otras localidades vecinas como Ajalvir, Daganzo,
Los Santos o Santorcaz.
Otra de las realizaciones de Cisneros fue la introducción
de la Imprenta. Ésta se inicia con la publicación de
la "Vita Christi" de Landulfo de Sajonia, traducida
del latín al castellano por Ambrosio Montesino (poeta de la
corte de los Reyes Católicos). Pero la obra más importante
será la Biblia Políglota Complutense, que exigió diez
años de preparación y cinco para su impresión. Muchos fueron
los problemas, tanto técnicos como de contenido, que se tuvieron
que salvar. No existían caracteres hebreos, caldeos ni griegos,
por lo que Cisneros decidió que viniera de Logroño el impresor
alemán Arnao Guillé de Brocar, que labraría los primeros
caracteres en estas lenguas de la historia. La Biblia consta
de seis tomos; los cuatro primeros contienen el Antiguo Testamento;
el quinto, el Nuevo Testamento; y el sexto es un apéndice.
Aunque se terminó con anterioridad (en 1517), no se comenzará
a vender hasta 1522 (cinco años después de la muerte de Cisneros).
Con la muerte de Cisneros en 1517 y la llegada a España de
su nuevo rey, Carlos I de España, entra Alcalá en el
Renacimiento. La primera decisión del rey fue la de apropiarse
de los fondos legados por el Cardenal a la Universidad. Además
nombraría a Guillermo de Croy, arzobispo de Cambray,
para regir la sede primada. Éste ocupó dicho puesto de 1518
a 1521 y nunca fue bien visto por sus súbditos, que siempre
fueron reticentes al nombramiento de un extranjero para tal
dignidad. Ello hizo que en la Guerra de las Comunidades,
Alcalá y su Universidad, tomasen partido por los Comuneros,
más por razones de hostilidad al nuevo primado que por afinidad
a la causa de éstos.
Tras el breve primado de Acuña, la sede va a permanecer vacante
hasta 1524, año en el que se nombra arzobispo al cardenal
Alonso de Fonseca. Éste ocupará la sede durante diez años.
Al él se debe la construcción del ala occidental del Palacio Arzobispal que remataría, su sucesor, el cardenal
Tavera en 1544. Bajo el mandato de éste último (1534-1545)
se cumpliría la profecía de Cisneros y se iniciaría la construcción
de la fachada renacentista de la Universidad que ha
llegado a nuestros días. La obra se inicia en 1537 a cargo
de Rodrigo Gil de Hontañón, arquitecto mayor de las
catedrales de Salamanca y Segovia.
Durante esta época, el Palacio Arzobispal sería, de nuevo,
residencia de los reyes españoles. Así, el 25 de diciembre
de 1542, el Emperador Carlos I de España y V de Alemania,
estando en dicho emplazamiento, anunció el casamiento concertado
de su único hijo varón, el Príncipe de España, y la hija del
rey de Portugal, y el del Príncipe de Portugal con doña Juana,
su hija mayor.
A Tavera le seguirá don Juan Martínez de Siliceo (1546-57),
bajo cuyo mandato se produjeron, entre otros, los desposorios
de los príncipes de Éboli o el nacimiento de Miguel
de Cervantes.
De 1558 a 1577 ocupará la plaza don Bartolomé de Carranza.
En esta época visitará Alcalá el rey Felipe II, acompañado
de su nueva esposa, la hermosa Isabel de Valois, que
acababan de casarse en el Palacio del Infantado de Guadalajara.
Tres años después, el monarca decretará la convalidación de
los títulos académicos otorgados por las universidades de
Alcalá, Salamanca y Valladolid.
Ya en 1568, con la intervención del propio rey, se consiguen
recuperar los restos de los Santos Niños, que se encontraban
en la iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca.
Entre 1578 y 1594 regirá en la sede don Gaspar de Quiroga
y Vela al que le tocó vivir la canonización de San Diego de Alcalá, cuyos restos descansan en La Magistral.
Posteriormente, le sucedería el cardenal-archiduque don
Alberto, sobrino del rey. Éste, a los pocos meses de ocupar
el puesto, renunciaría a él por la mano de su prima Isabel
Clara Eugenia y el gobierno de los Países Bajos.
Finalizando el siglo, tomará posesión del puesto el obispo
auxiliar, don García Loaysa y Girón, excolegial de
la Complutense y fundador del Colegio Menor de San Clemente.
Moriría éste en 1499, siendo enterrado en la cripta de los
Santos Niños. Al excavar su tumba aparecieron unos restos
que se atribuyeron a su antecesor Astúrico.