Arranca
el siglo con un hecho bastante pintoresco; en 1402, Enrique
III recibe en el Palacio Arzobispal a la embajada enviada
por el Gran Tarmelán, en correspondencia con la que
éste le había enviado al caudillo tártaro con anterioridad.
Entre los regalos que traía la comitiva, figura la devolución
de varias nobles damas cristianas.
Entre el 1404 y el 1414, Don Pedro de Luna, sucesor
de don Pedro Tenorio, sobrino del Papa Luna y tío del
Condestable don Álvaro, ocupará la sede. Realizará
diversas obras en Palacio Arzobispal.
A éste le sucederán don Sancho de Rojas (1415-1422)
y don Juan Martínez Contreras (1422-1434) que consigue
del Papa Martín V una bula por la que la sede toledana se
convierte en Primada de España. A éste último también se deben
importantes obras, estilo gótico-mudéjar, en el Palacio
Arzobispal; su ala oriental, el Antesalón y el Salón
de Concilios.
En 1444, durante la guerra entre Castilla y Navarra, las tropas
del rey de Navarra toman Alcalá donde permanecerían durante
casi un año. Éstas se retirarían sin resistencia ante la llegada
de Juan II, cuyo hijo, el infante don Alfonso, parece
ser que nació en Alcalá.
Tras don Juan de Cerezuela (1434-1442), el hermano
uterino de don Álvaro de Luna, y de don Gutiérrez de Toledo (1442-1445), se inicia el largo mandato de don Alonso Carrillo
y Acuña (1445-1482), hombre ambicioso, guerrero, político
y mecenas, que marcará la historia de este siglo en Alcalá.
Entre otras obras, a él se debe la fundación del convento
de San Francisco o Santa María de Jesús, que luego se
llamará de San Diego por haber vivido y muerto en él dicho
santo. En este convento se restablecerán, en 1459, los "Estudios
Generales" de Sancho IV. También conseguirá del Papa Sixto
IV el título de colegiata para la iglesia de
los Santos Niños, nombrando como primer abad a don Tomás
Cuenca.
Pero si por algo es conocido este personaje, es por participar
activamente en la vida política de la nación y en todas intrigas
de la época. Durante el reinado de Enrique IV retiene,
en la fortaleza de Alcalá la Vieja, al Conde de Haro y al segundo Marqués de Santillana, hasta que, tras
el expediente abierto por el Papa, se reconcilia momentáneamente
con el rey.
Posteriormente, favorecerá la candidatura de la princesa Isabel frente a la Beltraneja. No obstante, después de haber
jurado como reina de Castilla a Isabel, se enfrentará a ella
y llegará, incluso, tras rechazar todos los intentos de reconciliación
de ésta, a aliarse en su contra con el rey de Portugal.
En vista de ello, los Reyes Católicos enviarán, en 1476,
sus tropas bajo las órdenes de don Alfonso de Aragón,
hijo de don Fernando. Tras la batalla de Toro, Carillo
es perdonado pero tiene que entregar los castillos de Alcalá y Santorcaz.
Durante esta época y con posterioridad a la muerte de Carrillo
en 1482, el Palacio Arzobispal va a ser corte ocasional de los
Reyes Católicos que pasarán largas y numerosas temporadas en
él. Así, en 1485, nace en las dependencias de dicho edificio
su hija Catalina de Aragón, futura reina de Inglaterra,
tras casarse con Enrique VIII.
También en esta sede tendrá lugar, en 1486, la primera de las
entrevistas que se produjeron entre la Reina Isabel y Cristóbal
Colón. 
En 1482 es nombrado arzobispo, por deseo expreso de la reina
Isabel, don Pedro González de Mendoza, hijo del primer Marqués de Santillana y conocido como el "Tercer Rey
de España". Preocupado de otros temas y más amigo de
la vida de la vida en la Corte, no tendrá gran vinculación con
Alcalá.
El siglo acaba con el nombramiento como arzobispo, en 1495,
del personaje que cambiará la historia de Alcalá y con el que
conseguirá ésta las más altas cotas; el Cardenal Cisneros.