Cuenta
la historia que, por el año 1085 d. J.C., el rey Alfonso
VI encargó al arzobispo de Toledo, don Bernardo de
Agen, la reconquista de la antigua Complutum, que se hallaba
bajo el dominio musulmán.
Tras
no pocos esfuerzos tomó éste la población, pero no fue capaz,
pese a sus muchos intentos, de hacer caer la fortaleza, denominada Al Qal'at, que se hallaba en el alto de un cerro. La
sometió a prolongado y encarnizado asedio pero ésta resistía.
Cansado
de la situación, decidió el arzobispo realizar el ataque definitivo
el día 3 de mayo del 1118. Esa mañana arengó a sus
tropas recordándoles que era el aniversario de la Exaltación
de la Santa Cruz, pues tal día como aquel fue encontrada,
por la Emperatriz Santa Elena, la verdadera cruz de
madera donde fuera clavado y muriera Jesucristo.
Así
pues, se inició la batalla y las tropas cristianas no conseguían
su objetivo. Cuando el desánimo estaba haciendo aparición
en el ejército del arzobispo, porque las bajas eran muchas
y los resultados pocos, se les apareció en lo alto del cerro
que sobre la fortaleza había una blanca cruz que parecía guiarles
hacia la victoria.
Las
tropas recobraron así el ánimo y volvieron con fuerzas renovadas
tomando esta vez sí la fortaleza que nunca más pasaría a manos
musulmanas.
En
recuerdo a este suceso el cerro, hasta entonces llamado de Zulema, pasó a denominarse de la Vera Cruz y
se levantó en él una ermita bajo esta advocación.