Antonio
Martínez de Cala y Jarava, llamado Elio Antonio de
Nebrija, nace en Lebrija (Sevilla) el año 1441.
Adoptó el nombre Elio por los "Aelios" que aparecían
en las inscripciones latinas de su región, y el de Nebrija
o Lebrija por su pueblo natal.
Estudió humanidades en Salamanca y con diecinueve años,
tras terminar sus estudios, marchó a Italia, donde alcanzó
una sólida formación humanística en el colegio de Bolonia,
que abarcaba, no sólo la filología, sino también en la teología,
el derecho, la filosofía, la medicina, la poesía y la historia.
Permanecería allí durante diez años.
A
su regreso a España, estuvo tres años, de 1470 a 1473, en
Sevilla al servicio del arzobispo Fonseca.
Posteriormente,
volvería a Salamanca donde impartiría clases de gramática y retórica en su Universidad, alcanzando gran renombre
y fama.
Hacia
1513, llamado por el cardenal Cisneros, comienza su
enseñanza en la Universidad de Alcalá de Henares, ciudad
en la que permanecerá hasta su muerte en el año 1522.
Su cadáver fue sepultado junto al sitio del Cardenal Cisneros.
La figura de Antonio Nebrija es trascendental para el desarrollo
del incipiente humanismo español. Fue fundamentalmente
un filólogo y, de hecho, toda su obra se centra en
problemas de tipo gramatical.
Preocupado por el método de enseñanza de la lengua, quiso
escribir, siguiendo a Valla, una gramática asequible
a los profanos. A tal propósito responden sus "Introductiones latinae" (1481) que sirvieron como libro de texto
hasta el siglo XIX. Pero su obra transcendental será
la "Gramática Castellana" que será la primera gramática
de una lengua "vulgar". Escribiría, además, dos "Vocabularios",
latino-español y español-latino, que , impresos en 1492, alcanzarían
las 40.000 palabras en su edición de 1512 y, posteriormente,
"Las reglas de la ortografía castellana" (1517).
Colaboró estrechamente en la elaboración de la Biblia Políglota
Complutense.