Salomón fue el tercer rey de Israel, elegido sucesor de su
padre David en 1.011 a.c. Reinó entre 978 y
931 a.c y su reinado se caracterizó por el mantenimiento
de la paz interior y exterior.
Entre
su muchas empresas destacó la construcción de
un fabuloso templo. Salomón murió
el 922 a.c. y tras este suceso Israel sufrirá la cautividad
de Babilonia y la destrucción del Templo por Nabucodonosor
II.
A
pesar de eso, existen indicios de que gran parte del mitológico
tesoro que en él se guardaba, y entre los más
extraordinarios objetos la llamada "Mesa de Salomón",
escapó del saqueo, siendo guardado en escondites secretos
por los sacerdotes.
Esta
mesa, también conocida por el "Espejo de Salomón",
fue donde, al parecer, el rey plasmó todo su conocimiento
esencial del universo, la fórmula de la Creación,
en un esquema geométrico que a su vez contenía
la formulación de la palabra fundamental, del nombre
verdadero de Dios, el Shem Shemaforash.
Tras
permanecer escondido dicho tesoro, una parte, al menos, cayó,
en el año 70, en manos de los romanos. Las legiones de Tito tomaron Jerusalén y destruyeron el Templo
y se hicieron con la "Tabla de Salomón",
también llamada mesa por varios autores.
Así
nos lo cuenta un testigo presencial llamado Flavio Josefo:
"Entre la gran cantidad de despojos, los más
notables eran los que habían sido hallados en el Templo
de Jerusalén, la mesa de oro, que pesaba varios talentos..."
El
Tesoro de Salomón quedó depositado en el Templo
de Júpiter Capitolino primero, y más tarde
en los palacios imperiales. Allí se mantuvo hasta que
en el año 410 el rey godo Alarico conquistó
Roma y lo trasladó hasta Tolosa, capital
de los godos.
En
el año 507, el rey Alarico II tiene que
abandonar Tolosa perseguido por los francos y burgundos, para esconderse en España.
El tesoro nuevamente se mueve y presuntamente se instala en Toledo (nueva capital goda). Sin embargo, nada de esto
se ha podido probar con certeza. Otros, por el contrario hablan
de su traslado a Jaén o a las costas andaluzas.
Sea
como fuere, su pista parece perderse en su traslado a Toledo.
La leyenda más extendida defiende que la mayor parte
del "Tesoro de los Godos" acompañaría
a los visigodos en su huída de las Galias y pasaría
por Barcelona, siendo guardado durante siglos en la
"Cueva de Hércules" de Toledo.
Desde donde llegaría a Medinaceli la Mesa de
Salomón, para salvarla del saqueo de Tárik,
de ahí que fuese llamada Medina Talmeida ("Ciudad
de la Mesa") y Medina al Shelim ("Ciudad
de Salomón").
Sin
embargo, las alusiones más antiguas que de Alcalá hacen los cronistas árabes se remontan a los
años de la conquista por Tárik y están
relacionadas con la "Mesa del Rey Salomón".
Según
cuentan, este caudillo habría encontrado la mesa en
la ruinosa Complutum con la que se encontró
(otro sitúan su escondrijo en la Cueva del Zulema),
en el transcurso de una expedición militar que realizó
desde Toledo a Guadalajara.
Incluso
se hace una descripción de la misma, según la
cual el sagrado objeto tenía 365 patas de oro con
miles de esmeraldas engastadas.
De
este hecho se hace eco el Obispo don Rodrigo Ximénez
de Rada quien, basándose en textos de al-Razi
y de Ibn al Qutiyya, cuenta como Tárik atravesó
unos montes llamados Gebelculema (castellanización
de Yabal-Sulayma, es decir, "Montaña
de Salomón" y precedente del actual topónimo
Zulema).
Según
esta misma fuente, tras cruzar dichas montañas, el
conquistador árabe llegó a una ciudad, supuestamente
Complutum, donde halló la mesa y a la que bautizó
con el nombre de madinat-al- Maida (ciudad de la mesa)
y que, según el obispo, pasó a ser el nuevo
nombre de Complutum antes de que los musulmanes se establecieran
en ella siglo y medio después.
