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La
Sociedad de Condueños de los Edificios que fueron
Universidad fue la primera sociedad particular y privada
que se creó en España para salvar y conservar
filantrópicamente un Patrimonio artístico.
Tras
ser trasladada, en 1836, la Universidad de Alcalá a
Madrid para integrarse en la nueva Universidad Central por
Real Decreto de la reina Isabel II se decide que los edificios
de la Universidad Complutense se adjudiquen en pública
subasta.
Así,
el 4 de noviembre de 1845 don Joaquín Alcober se
dirige a la Junta de Centralización de los Fondos de
Instrucción Pública y ofrece la cantidad de
50.000 reales por la mayoría de los edificios
que comprendía la antigua universidad para dedicarlos
al cultivo de la morera, la cría del gusano de seda
y la construcción de una hilatura.
Ante
dicha oferta, al año siguiente, mediante sendas reales
órdenes de 31 de enero y 28 de marzo, se acepta y se
aprueba la subasta de los referidos edificios (Colegio
de San Ildefonso, Colegio de San Pedro y San Pablo, Colegio
de San Jerónimo o Trilingüe, con sus patios y
Paraninfo, Colegio de la Madre de Dios, Colegio de Santa Catalina
o de los Artistas y edificios colindantes a la plaza del Mercado
que eran dependencias de la Universidad: cárcel, carnicería,
cuadras y viviendas de personal subalterno.) en favor
del mencionado Alcober.
Éste
transfiere su adquisición a don Joaquín Cortes,
vecino de Zaragoza, que el 14 de abril de 1847 otorga carta
de pago por 70.000 reales y el 24 de abril inscribe
la transmisión en la oficina de hipotecas de Alcalá
de Henares.
Don
Joaquín Cortés, a su vez, venderá sus
derechos, en 1850, a don Javier de Quinto y su esposa,
doña Elisa de Rodas. Será este matrimonio
el que comience a realizar obras en dicha propiedad y expoliarlo.
Así procediendo al traslado de las campanas de la
iglesia de San Ildefonso, que según la tradición
estaban fundidas con el bronce de los cañones capturados
por el ejército cristiano dirigido por el Cardenal
Cisneros en la conquista de Orán. Ordenaron desmontar
las cresterías del Patio Trilingüe y demoler
el arco de ladrillo que volaba sobre la calle de Pedro Gumiel
y unía la Universidad con la casa de enfrente.
Además se llevaron numerosas obras de arte; lienzos,
retablos y rejas.
Ante esta situación y corriendo el rumor de que tenían
el propósito de desmontar también la Fachada
de la Universidad, el 28 de octubre de 1850 el Alcalde
Corregidor de Alcalá recibe un escrito firmado
por gran número de vecinos en el que se le reclama
audiencia con el fin de establecer la medidas pertinentes
para que cese el expolio de la ciudad.
Ese
mismo día, una comisión formada por la
fuerzas vivas de la ciudad se reúne con el alcalde
en el Palacio Arzobispal y en dicha asamblea se acuerda el
nombramiento de una Comisión compuesta, entre otros,
por el arzobispo de Toledo, don Juan José Bonell
Orbe, y el Marqués de Morante. Dicha Comisión
será la encargada de realizar todas las gestiones necesarias
para, dentro de la legalidad, recuperar la adquisición
de los terrenos de la Universidad.
Esta
comisión, formada por siete notables, prepara
y redacta la exposición de motivos, realiza las gestiones
para la recaudación de dinero de compra y consigue
determinar las bases que regirán esta Sociedad. Estas
normas no se ajustarán a ningún Código
de Derecho, toda vez que en 1850 todavía no existía
el Código de Comercio o Derecho Mercantil, ni el Código
Civil.
Finalmente,
comprarán el edificio el 12 de Diciembre de 1850
en el precio de 90.000 reales representados en
novecientas participaciones o Láminas de cien reales
cada una y el día 12 de Enero de 1851 firman
ante el notario de la ciudad complutense, Gregorio Azaña,
la escritura de constitución de la SOCIEDAD DE CONDUEÑOS
DE LOS EDIFICIOS QUE FUERON UNIVERSIDAD con el único
y noble fin de conservar el Patrimonio Artístico.
Para
ello, se emitirán 900 acciones de cien reales,
que solamente podrán ser transferibles entre vecinos
de Alcalá de Henares y con la obligación
de que nadie pudiera poseer más de diez.
Algunas
iniciativas posteriores de la Sociedad de Condueños:
1)
Teatro Salón Cervantes:
Fue construido en el tiempo record de 29 días, a fines
del siglo XIX, a instancias de la de esta sociedad, en la
huerta de lo que fue el Convento de Capuchinos, hoy calle
de Cervantes.
2)
Hotel Cervantes:
En el año 1914, la Sociedad de Condueños contrata
la construcción del Hotel Cervantes, hoy Colegio de
Santo Tomás, en la Plaza Cervantes.
3)
Hostería del Estudiante:
En 1929, la Sociedad de Condueños cede al Patronato
de Turismo el Colegio de San Jerónimo o Trinlingüe,
que posteriormente, tras su restauración, se convertiría
en la Hostería del Estudiante.
4)
Colegio de San Ildefonso, Fachada y Patios:
La Sociedad de Condueños cedió primeramente
los terrenos y edificios del Colegio Mayor de San Ildefonso
para Academia de Caballería (1850-1852), Colegio de
Padres Escolapios (1861-1931) e Instituto Complutense de Enseñanzas
Medias (1931-1943).
Posteriormente, el Instituto Nacional de la Administración
Pública lo restauró y rehabilitó entre
los años 1959 y 1962, utilizando el conjunto como su
sede y para la realización de cursos de perfeccionamiento
de funcionarios.Con
la vuelta de la Universidad en 1977, los Condueños
cedieron el edificio por un alquiler simbólico, siendo
hoy su rectorado.
Con
fecha 23 de junio de 1996, la Sociedad de Condueños
hace entrega al Ayuntamiento de una lámina y la medalla
por la que se hace a esta institución miembro de la
sociedad.


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