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Catalina
de Aragón, hija de Fernando II de Aragón y de Isabel de Castilla
(los Reyes Católicos), nace en el Palacio Arzobispal de Alcalá
de Henares el 16 de diciembre de 1485.
Es
bautizada en la Magistral, entonces colegiata, de la
misma ciudad, oficiando el cardenal arzobispo de Toledo Pedro
González de Mendoza.
En
1501 se casa con Arturo, primogénito de Enrique VII
de Inglaterra, que muere al año siguiente. En 1503, se desposa
con el hermano de Arturo, Enrique, que reinaría como Enrique
VIII. La ceremonia se celebró en 1509 al subir éste al
trono.
De
este matrimonio nacerían seis hijos de los que sólo sobrevivió
una niña; María Tudor. La ausencia de un sucesor varón produjo
malestar en Inglaterra que aún recordaba la guerra de las
Dos Rosas, y hacía 1525 Enrique VII empieza a pensar en
el divorcio.
Tras
conocer a Ana Bolena, el rey confirma sus intenciones y, a
partir de 1527, se somete el asunto a las autoridades eclesiásticas
con el pretexto de que el matrimonio era nulo por haberse
realizado entre cuñados.
El
papa Clemente VII se mostró al principio conciliador,
pero la tajante negativa de Catalina, que en ningún
admitió la competencia del tribunal nombrado para dirimir
el caso, y las presiones de Carlos V modificaron su actitud.
Enrique
VIII, sin tener en cuenta la decisión papal, rompe definitivamente
con Catalina de Aragón en 1531 y se casa con Ana Bolena. Posteriormente
consigue que el arzobispo de Canterbury, Crammer, disolviese
su matrimonio con Catalina (1533), quien fue confinada en
varios castillos sin que nunca declinase su título de reina.
Estos
hechos ocasionaron la ruptura de Roma e Inglaterra y el nacimiento
de la Iglesia Anglicana al margen del Papa.
Catalina de Aragón, reina de Inglaterra, muere en el castillo
de Kimbolton el año 1536. Está enterrada en la abadía
de Peterbourough.

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