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Realizada
en la Universidad de Alcalá gracias al mecenazgo del cardenal
Cisneros, sus trabajos se iniciaron en 1502
.
En
ella participaron, entre otros, los conversos Alfonso de Alcalá,
Pablo Coronel y Alfonso de Zamora, que se encargarían de la
parte hebrea y aramea. La parte griega la trabajaron el cretense
Demetrio Ducas y Hernán Núñez, el pinciano. Antonio de
Nebrija intervino especialmente en la corrección de la
Vulgata, texto latino de San Jerónimo.
Fue
impresa por el impresor alemán Arnao Guillén de Brocar,
que fue traído por el cardenal desde Logroño el año 1510.
Como no existían por esa época caracteres griegos ni hebreos
hubieron de ser éstos fundidos ex profeso y por primera vez..
Su imprenta se instaló en el Convento de las Clarisas. Éste,
tras la muerte de Cisneros, abandonó la ciudad y nada
se supo del material que utilizó para la impresión de la biblia.
Consta de seis tomos en folio.
Los tomos I al IV corresponden al Antiguo Testamento y comprenden:
texto hebreo, el Tárgum de Onkelos en versión de los Setenta
(ambos con traducción latina interlineal) y la Vulgata.
El tomo V contiene el Nuevo Testamento griego, en versión
latina literal y la Vulgata. El tomo VI, es un apéndice con
vocabulario hebreo y arameo y una gramática hebrea.
Destaca
la distribución del primer tomo; las páginas en su tres cuartas
partes superiores se divide en tres columnas que contienen;
la izquierda el texto griego con la interpretación latina
interlineal, la central la Vulgata, y la de la derecha la
versión en hebreo. La parte inferior se divide en dos columnas;
la izquierda para la traducción caldea y la derecha para la
latina. Cada columna lleva sus epígrafes y, en el margen derecho,
apostillas.
La
impresión fue terminada en el año 1517, año de la muerte del
cardenal, pero no vio la luz hasta el 1720, fecha en la que
el breve León X autorizó su divulgación. La venta se
retrasó por los litigios que hubo por la herencia de Cisneros
y no se comenzó hasta el año 1722, cuando ya habían aparecido
tres ediciones del Nuevo Testamento de Erasmo. Además muchos
de los de los ejemplares impresos, que no fueron más de 600,
se perdieron en un naufragio, por lo que la obra se convirtió
en rara y difícil de encontrar.
La
reedición no llegó hasta la época de Felipe II, impresa
por Platino y dirigida por Arias Montano (Biblia de Amberes).
La Biblia Políglota Complutense es el primer esfuerzo consciente
de la crítica europea del renacimiento aplicada a los textos
bíblicos.

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