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La
alusión más antigua a Alcalá entre cronistas árabes se remonta
a los primeros años de la conquista de la Península por Tarik
y están relacionadas con la leyenda de la "Mesa de Salomón",
según la cual dicho caudillo la encontró en la ruinosa Complutum
en el transcurso de una expedición militar desde Toledo a
Guadalajara, siglo y medio antes, aproximadamente, de que
se establecieran los árabes en esta localidad.
Dejando a parte la leyenda, la primera cita cierta es del
año 920. Nos cuenta Al-Bayan-Al Mugrib, que, en ese
año, el gobernador de Guadalajara derrotó a una expedición
de leoneses en Al-Qul'aya (el castillejo). Leví Provenzal
identifica ese castillejo con la pequeña ciudadela árabe alcalaína.
Muqtabas de Ibn Hayyan data la fundación de dicho emplazamiento
en el año 825, durante el emirato de Abd al-Rhman II
y afirma que se debió a Faradj, señor de Guadalajara.
En el año 1009 el tamaño de la construcción ha crecido y Ibn
al-Jatib la designa como Al-Qal´at Adb al-Salam
(el castillo de Abd al-Salam). A partir de ese momento también
los cristianos se refieren a ella como Alcalá, Alkalagam o
Alcalá. Con el tiempo, también sería conocida
como Al-Qal´at Nahar o Castillo sobre el Henares.
Al margen del enclave militar musulmán de Al Qal´at,
una minoría cristiana siguió viviendo en el antiguo emplazamiento
de la Complutum visigótica alrededor del recuerdo de los Santos
Niños.
En el año 748 había llegado a venerar las santas reliquias
el monje francés San Urbez, a quien se le entregaron
para evitar su profanación por parte musulmana. Éste las trasladó
a Burdeos (algunos afirman que a Narbona), pero poco
después volvió a cruzar los Pirineos y las depositó en el
monasterio que fundaría en Nocito, en la sierra de Guara (Huesca).
A su muerte fue enterrado, siguiendo sus deseos, junto a los
Santo Niños, cuyas reliquias seguirían allí hasta 1499, año
en el que fueron trasladadas a la iglesia de San Pedro
el Viejo de Huesca. Éstas no volverían a Alcalá hasta
el 7 de marzo de 1568.
La comunidad mozárabe subsistió hasta el siglo XI en que se
trasladó a la vecina Guadalajara.
El rey Alfonso VI, tras conquista de Toledo en el año
1085, encargará al arzobispo toledano don Bernardo
la toma de Alcalá. Éste se apoderará de la antigua Complutum,
pero no de la fortaleza a la que somete a asedio infructuosamente.
Efectivamente, el poblado árabe de la ribera caerá en el 1088.
Se dice que el castillo fue tomado temporalmente en el año
1095, pero que volvió a caer en manos musulmanas en el 1098.
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