Juan
Carlos Onetti nace en Montevideo el 1 de
julio de 1909. Su padre, Carlos Onetti, era funcionario
de aduana; su madre, Honoria Borges, provenía de
una familia brasileña. De la suya solía decir que
fue "una infancia feliz".
Voluntariamente deja los estudios secundarios: no
alcanza ni a concluir el primer año. Poco después
comienza a trabajar, y durante varios años desempeñará
diferentes puestos: portero, mozo, vendedor de entradas,
vigilante etc. Trabajó en un censo, cuyos datos
recogió recorriendo el pueblo a caballo.
Durante
algunos meses de 1928 y 1929 participó en la revista
"La tijera". En 1929 intentó viajar a la Unión
Soviética, con el propósito de conocer un país
"donde se estaba construyendo el socialismo", pero
su desconocimiento del ruso lo desalentó.
En 1930 se casa con su prima, María Amalia Onetti,
y en marzo viaja con ella a Buenos Aires donde se
establecen. Se gana la vida vendiendo calculadoras.
Publica algunas notas sobre cine en Crítica. En
1933 aparece en La Prensa su cuento "Avenida de
Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo". Por esa época escribió
una primera versión de su novela corta "El
pozo". Los originales se extraviarán en una
mudanza. Se separa de su mujer. 
Al
año siguiente, de regreso en Montevideo, vuelve
a contraer matrimonio con María Julia Onetti,
hermana de su primera mujer.
Cuando
estalla la Guerra Civil española, en 1936,
trata infructuosamente de enrolarse en las Brigadas
Internacionales que apoyan a la República.
En
1939, Carlos Quijano, fundador del semanario
"Marcha", que se convertiría en la más prestigiosa
publicación uruguaya, lo nombra secretario de redacción.
Vive en una habitación en el fondo del local
que ocupa el periódico. Onetti desempeñará el cargo
hasta 1941. Durante ese breve pero intenso período,
publicará semanalmente una columna literaria, "La
piedra en el charco" con los seudónimos Periquito
el Aguador, Groucho Marx y Pierre Regy. En diciembre
aparece su primera novela "El pozo" con una tirada
de 500 ejemplares.
En
1941 empieza a trabajar en la Agencia Reuter.
Conservando este empleo, a mediados de año se traslada
a Buenos Aires, donde permanecerá hasta 1955.
En 1945 contrae de nuevo matrimonio con una compañera
de trabajo, Elizabeth María Pekelharing.
Ese mismo año aparece en La Nación "La casa en la
arena", donde se inaugura la "saga" de Santa María,
la ciudad mítica onettiana que se delimitará con
mayor precisión en "La vida breve" (1950) considerada
por él su mejor novela.
A finales de 1955 retorna a Montevideo. Traba amistad
con el presidente de la República Luis Batlle
Berres (a quien dedicará El Astillero) y empieza
a trabajar en su diario, "Acción".
Hacia fines de año se casa por cuarta vez con la
joven argentina Dorothea Muhr (Dolly), su compañera
hasta el final.
En
1956 viaja a Bolivia invitado por el gobierno
de aquel país. Accidentalmente se ve envuelto en
tiroteo del que sale ileso pese a que un proyectil
perfora su sombrero. Esta experiencia le impresiona
enormenente.
En
1957 es designado Director de Bibliotecas en
la División de Artes y Letras de la Intendencia
Municipal de Montevideo, hasta su renuncia el
4 de marzo de 1975.
En
1962 obtiene el Premio Nacional de Literatura.
En 1972 es elegido como el mejor narrador uruguayo
de los últimos cincuenta años en una encuesta realizada
por el semanario Marcha y "El Astillero" obtiene
el primer premio a la mejor novela latinoamericana
publicada en esa lengua en el período 1971/1973.
En
1974 Onetti y otros miembros del semanario son apresados
por el régimen militar. Permanece en prisión
entre el 9 de enero y el 14 de mayo. Invitado por
el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, viaja
a esa ciudad y fija allí su residencia. Colaborará
con artículos en El País.
En
1980 el Pen Club Latinoamericano en España propone
al Comité Nobel de la Academia de Suecia la candidatura
de Onetti para el Premio Nobel. Ese año obtiene
el Premio Cervantes de Literatura.
En
1985 se producen elecciones en Uruguay, que marcan
el regreso a la Democracia. El presidente electo,
Julio María Sanguinetti, le invita a asistir
a las ceremonias de instauración del nuevo gobierno.
Onetti agradece la invitación pero decide permanecer
en Madrid. Recibe el Premio Nacional de Literatura.
En
1989 el realizador argentino Pedro Stocky lleva
al cine su novela "La cara de la desgracia" y en
1990 recibe el Premio de la Unión Latina de Literatura
"por su espíritu universal". 
En
1993 se publica la que será su última novela, "Cuando
ya no importe", que hará las veces de testamento
literario.
Onetti
muere en 1994 una clínica de Madrid, ciudad en la
que pasó sus últimos 19 años, enclaustrado los diez
finales, sin salir prácticamente de su cama. Según
su última voluntad, sus restos fueron incinerados
y sus cenizas no serán trasladadas al Uruguay.