Álvaro
Mutis nace en Bogotá, el 25 de
agosto de 1923, en el seno de una familia
diplomática.
En
1925, a causa de la profesión de su padre,
viaja con su familia a Bélgica, país
al que llega con apenas 2 años de edad.
Allí
residirá hasta los nueve, fecha en la que
su progenitor fallece repentinamente
a los 33 años. En Bruselas están
los mejores recuerdos de su padre; "de él
heredé, entre otras cosas, el gusto por los
buenos vinos y la buena cocina, por la tertulia
y los buenos libros, y también su admiración
por Napoleón", afirma el poeta y narrador
colombiano.
La
temprana desaparición del marido determinó
que su madre decidiera abandonar Europa y regresar
a Colombia para dedicarse a la hacienda "Coello",
que acababa de heredar.
Salir
de Europa fue para Mutis una gran pérdida.
Europa era, en aquellos años, su mundo, mientras
que Colombia era sólo un lugar donde pasar
vacaciones de donde siempre se regresaba. Su fascinación
por el mar, los barcos y el viaje tiene origen en
esos desplazamientos de Europa a Colombia, realizados
en pequeños barcos mitad de carga y mitad
de pasajeros.
A
su regreso, Álvaro Mutis no terminará
sus estudios escolares, iniciados en Bruselas
en el colegio jesuita de San Michel, y dedicará
casi todo su tiempo a la lectura de libros de
Historia, principalmente, y de aventuras.
A
los dieciocho años Mutis contraerá
matrimonio con Mireya Durán, con
quien tendrá tres hijos, y empezará
a trabajar en los oficios más diversos. Desde
entonces se dio cuenta que no iba a vivir de la
literatura, pero, al mismo tiempo, fue consciente
de su vocación por las letras.
Empieza
muy joven a colaborar en revistas literarias . Siendo
locutor de la Radio Nacional de Colombia,
compuso su primer poema, del que sólo
queda este verso: "Un dios olvidado mira
crecer la hierba"; ahí empezó
su carrera literaria, en la que había una
fuerte influencia de los escritores surrealistas.
Sus
primeros escritos aparecen en la revista "Vida"
de la Compañía Colombiana de Seguros,
donde fue jefe de redacción y colaborador
con pequeños retratos sobre Joseph Conrad,
Alexander Pushkin, Antoine de SaintExupéry
y Joachim Murat; también en ésta
publicó su primer obra; el poema "La
creciente".
En
1947, publica su primer libro de poemas,
"La balanza", en colaboración
con Carlos Patiño.
Por
esta época Mutis asistía a las tertulias
del café "El Molino",
"Asturias" o de "El Automático",
donde se encontrará con dos generaciones
de poetas: los Nuevos y los de Piedra y Cielo.
Mutis no pertenece a ninguna de ellas, aunque encontrará
más afinidades literarias (André
Malraux, Albert Camus, Enrique Montherlant)
con los Nuevos, que con los de Piedra y Cielo, concentrados
en la Generación del 27.
En
1953 publica "Los elementos del desastre",
un poemario donde aparece por primera vez su emblemático
personaje Maqroll el Gaviero, uno de los
grandes hitos de la literatura en lengua española
de este siglo.
Debido
al manejo caprichoso de un dinero que la
multinacional para la que trabajaba asignaba a obras
de caridad, y que Mutis usó como si fuera
suyo en quijotadas culturales, no siempre con base
en una necesidad real, fue demandado por la compañía.
Ante esta situación, su hermano Leopoldo,
Casimiro Eiger y Álvaro Castaño Castillo,
le arreglan un viaje de emergencia hacia México,
país que desde entonces (1956) es
su lugar de residencia.
A
México llega con dos cartas de recomendación:
una dirigida a Luis Buñuel y otra
a Luis de Llano; gracias a éstas,
consiguió trabajo como ejecutivo de una empresa
de publicidad, y luego fue promotor de producción
y vendedor de publicidad para televisión,
y conoció en el medio intelectual mexicano
a los que han sido sus amigos en ese país:
Octavio Paz, Carlos Fuentes y Luis Buñuel,
entre otros.
A
los tres años de su llegada a México,
se hicieron efectivas las demandas en su contra
y Mutis fue detenido y encarcelado
en la cárcel de Lecumberri, durante
15 meses. Su experiencia en la cárcel
cambió del todo su visión del dolor
y el sufrimiento humanos. Hacia 1960 inicia un viraje
hacia la prosa con "Diario de Lecumberri",
escrito en la cárcel mexicana.
A
los pocos años de salir del penal, se casa
con Carmen y se convierte en gerente de ventas
para América Latina de la Twentieth Century
Fox, y luego de la Columbia Pictures, hasta que
en el año 1988 se retira y puede dedicarse
a leer y a escribir.
Desde
entonces, publica un libro cada año.
Ha
sido galardonado con numerosos premios a lo largo
de su dilatada carrera. Así, en 1974, obtiene
el Premio Nacional de Letras de Colombia
y, en 1985, consigue en México el Premio
de la crítica de Los Abriles, por su
libro "Los emisarios". En 1989 ganó
en Francia el Premio Médicis Étranger
con La Nieve del Almirante (1986), considerado el
mejor libro traducido al francés ese año,
y recibió la Orden de las Artes y las
Letras en el grado de Caballero de parte del
gobierno de ese país.
En
1997 obtiene el Premio Príncipe de Asturias
de las Letras y, posteriormente, en el año
2001 es galardonado con el Premio Cervantes de
Literatura.
