Nace
Gerardo Diego en Santander el 3 de octubre
de 1896. Estudió Filosofía y Letras
en la Universidad de Deusto y posteriormente en
las de Salamanca y Madrid, donde se doctoró.
En 1910 empieza a escribir sus primeros versos.
Su primer intento fue un soneto sobre el Quijote
que dejó inacabado. Esta temprana vocación poética
la empezó a alternar con la musical.
En 1916 termina su carrera en Madrid con sobresaliente,
que le otorga un tribunal compuesto por Ramón
Menéndez Pidal, Manuel Gómez Moreno y
Américo Castro.
En 1920 obtuvo la cátedra de Lengua y Literatura
en el Instituto de Soria, y sucesivamente enseñó
la misma asignatura en los Institutos de Gijón,
Santander y, a partir de 1966, en un instituto de
Madrid.
En 1925 publica "Versos humanos" por el que obtendrá
el Premio Nacional de poesía. Contiene el famoso
soneto al ciprés de Silos.
Fue uno de los más activos organizadores del Homenaje
a Góngora que celebró la generación en 1927,
con motivo del centenario del gran poeta cordobés.
Ese mismo año fundó y dirigió la revista "Carmen".
Participó, con Juan Larrea y Vicente Huidobro, en
el movimiento "creacionista". También sería
representante del llamado "ultraísmo".
En 1941 publica "Alondra de verdad", probablemente
su mejor obra. Se trata de conjunto de sonetos en
que lo tradicional y lo moderno se funden genialmente.
En 1947 ingresa en la Real Academia Española
y en 1956 recibe el Premio Nacional de Literatura
por "Paisaje con figuras". Fue premio Cervantes
de Literatura en 1979, compartido
con Jorge Luis Borges.
Gerardo Diego sorprende por la variedad en su poesía.
Variedad de temas, de tonos, de estilos. Afirmaba
que "yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente
el campo y la ciudad, la tradición y el futuro;
de que me encante el arte nuevo y me extasíe el
antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha,
y me torne más loco el capricho de volver a hacérmela
-nueva- para mi uso particular e intransferible".
Cultiva, pues, tanto poesía clásica y tradicional
como vanguardista. Tras la Guerra Civil se volvió
más tradicionalista.
Trató todo tipo de temas: religioso, amoroso, taurino,
musical, pueblos de España... Gerardo Diego es la
mejor imagen de la síntesis entre tradición y renovación.
Es un gran maestro del arte de versificar, a lo
que añade sensibilidad y sabiduría.
Murió en Madrid en 1987 el 8 de julio. De
él es la primera antología de la Generación (1932).