Jorge
Edwards nace en Santiago de Chile en 1931,
en el seno de una familia de abolengo de la sociedad
chilena que no vería con buenos ojos su incipiente
afición literaria.
De niño entra en contacto con la literatura, de
forma casi clandestina, gracias a una tía que le
mostraba textos de su tío abuelo Joaquín Edwards
Bello, que era considerado una especie de marginal
y excéntrico, a pesar de los dos premios nacionales
obtenidos: el de Literatura y Periodismo.
La
juventud de Jorge Edwards está marcada justamente
por las angustias de una doble vida: la aficionada
a la literatura y la que debía cumplir con las expectativas
familiares.
Finalmente,
contentando así a su familia, estudia Derecho en la Universidad de Chile.
En
1952 publica un libro de relatos, "El Patio", con
el que se gana cierta fama. En aquella época es
un bohemio que pertenece y vive la noche intelectual
santiaguina, que luego retrataría en "Adiós,
Poeta", donde presenta sus vivencias junto
a Pabo Neruda, Premio Nobel de Literatura.
Sus lecturas se sitúan en los modelos europeos
(Frank Kafka, James Joice y otros) y los temas de
sus relatos giran en torno a la ciudad.
Ingresa
a la vida diplomática en 1957. Representa a Chile
en diversas misiones, llegando, incluso, a ser embajador
ante la UNESCO durante el gobierno de Eduard
Frei. Desde esta posición privilegiada vive,
desde la trastienda, los gobiernos de Alessandri y Frei. Su punto culminante se sitúa en 1970,
cuando Allende le encarga que abra la embajada chilena
en Cuba. Una vez allí, es declarado persona
"non grata" un par de meses después.
La vida de diplomático reprimió su labor literaria,
hecho que cambia cuando la abandona en 1973. Será
precisamente ese año cuando aparece su novela "Persona
Non Grata", en la que narra las peripecias sufridas
como diplomático en Cuba, situación que molesta
profundamente al mundo izquierdista. Es con esta
obra con la que alcanzará el éxito definitivo. Un
texto éste que concitó la atención del mundo político,
hasta tal punto que la izquierda lo proscribió de
sus terrenos. Además, el libro fue censurado en
su país durante el régimen de Pinochet y por el
de Fidel Castro.
Es miembro de la Academia Chilena de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española.
En
1994 recibe el Premio Nacional de Literatura,
y en 1999 es galardonado con el Premio Cervantes,
al mismo tiempo que el Ministerio de Educación de
Chile le impone la Orden al Mérito Gabriela Mistral.
El
tema general de los textos de Edwards se enmarca
en el ámbito urbano, donde las divisiones sociales
no están ausente, aunque su mirada se interioriza
en el vaivén de las contingencias del ser común;
"Seres angustiados, grises y descaminados, alcohólicos
y melancólicos, solitarios y ansiosos de una cierta
eternidad que no logran alcanzar".
