<%@LANGUAGE="VBSCRIPT"%> <% ' *** Go To Record and Move To Record: create strings for maintaining URL and Form parameters ' create the list of parameters which should not be maintained MM_removeList = "&index=" If (MM_paramName <> "") Then MM_removeList = MM_removeList & "&" & MM_paramName & "=" MM_keepURL="":MM_keepForm="":MM_keepBoth="":MM_keepNone="" ' add the URL parameters to the MM_keepURL string For Each Item In Request.QueryString NextItem = "&" & Item & "=" If (InStr(1,MM_removeList,NextItem,1) = 0) Then MM_keepURL = MM_keepURL & NextItem & Server.URLencode(Request.QueryString(Item)) End If Next ' add the Form variables to the MM_keepForm string For Each Item In Request.Form NextItem = "&" & Item & "=" If (InStr(1,MM_removeList,NextItem,1) = 0) Then MM_keepForm = MM_keepForm & NextItem & Server.URLencode(Request.Form(Item)) End If Next ' create the Form + URL string and remove the intial '&' from each of the strings MM_keepBoth = MM_keepURL & MM_keepForm if (MM_keepBoth <> "") Then MM_keepBoth = Right(MM_keepBoth, Len(MM_keepBoth) - 1) if (MM_keepURL <> "") Then MM_keepURL = Right(MM_keepURL, Len(MM_keepURL) - 1) if (MM_keepForm <> "") Then MM_keepForm = Right(MM_keepForm, Len(MM_keepForm) - 1) ' a utility function used for adding additional parameters to these strings Function MM_joinChar(firstItem) If (firstItem <> "") Then MM_joinChar = "&" Else MM_joinChar = "" End If End Function %> El Humor de Rogelio - Chiste
  
 

 
 
 
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Virgencita, virgencita, que me quedé como estoy.

Se encuentran un inglés, un alemán y un español en una cafetería y toman unas copas juntos. De repente el ingles les dice a los otros:
- Oye, ése de ahí de en frente es igualito que Jesucristo
- Bah, que va a ser Jesucristo
- Que sí, que sí. Pero si es igualito. La barba, la túnica...
- ¡Ése de ahí es Jesucristo seguro!
- Que no, hombre, que no!
Se levanta el inglés, se dirige hacia el hombre de la mesa de enfrente y le pregunta:
- Tú eres Jesucristo, ¿verdad?
- ¿Yo? ... Yo que voy a ser Jesucristo. !Pues claro que no!
- Que sí, tío, que tú eres Jesucristo.
- Que no lo soy, pero habla más bajo hombre!
- Que sí, que yo sé que tú eres Jesucristo!
Y tanto le insiste que ya el hombre le susurra al inglés:
- Mira, efectivamente soy Jesucristo, pero por favor habla bajito y no se lo digas a nadie porque me vas a formar un escándalo impresionante en la cafetería. Como los demás se enteren verás.
Y el inglés loco de alegría le dice:
- Tengo una lesión en la rodilla que me hice de pequeño haciendo deporte. Por favor, cúrame.
- No, mira, milagros no. Que luego vas, se lo cuentas a tus amigos y me tiro toda la tarde haciendo milagros.
- Por favor, por favor. Curame, venga curame. Por favor.
- Que no!
Y el ingles le insiste tanto que finalmente Jesucristo le pone la mano sobre la rodilla y le cura. Y dice el ingles:
- Muchas gracias! Te estaré siempre agradecido. Gracias de verdad.
- Bueno, vale, vale. No grites y vete. Pero eso si, no se lo cuentes a nadie.
Y el ingles se va a su mesa y, claro, se lo cuenta todo al alemán y al español. Se levanta el alemán y va corriendo hasta la mesa de Jesucristo y le dice:
- Oye, que me ha dicho mi amigo que tu eres Jesucristo.
- Joder! No grites y vete que yo no soy Jesucristo.
Y le insiste tanto que al final lo reconoce y le dice:
- Mira, pues si, soy Jesucristo, pero callate y no grites porque la gente de la cafetería ya se esta empezando a mosquear y me voy a tener que marchar de aquí.
Y el alemán le dice:
- Tengo un ojo de cristal. Por favor curame.
- Mira, mas milagros no porque tu compañero te lo ha contado a ti y tu se lo vas a contar a todo el mundo.
- Que no, de verdad, que no se lo contare a nadie.
Y le insiste tanto que finalmente Jesucristo le pone la mano en el ojo y se lo cura.
- Gracias, muchas gracias, de verdad!
Y el alemán se va a su mesa y se lo cuenta a sus amigos.
Entonces Jesucristo empieza a pensar que en breves instantes aparecerá por allí el español queriendo, como todos, que le cure ésta o aquella cosa.
Pero el tiempo pasa y el español no viene, y no viene, y no viene. Y entonces Jesucristo, ya mosqueado y picado por la curiosidad, se levanta y se va hacia la mesa donde están los tres y poniéndole la mano en el hombro al español le pregunta:
- Oye, ¿tú por que no...
Y el español salta de la silla y apartándose violentamente le dice:
Eeeeh, tú! Sin tocar, que estoy de baja!